Las lesiones en el fútbol es lo peor que le puede pasar a un futbolista.
Ayer viendo la lesión de Fontàs con el FC Barcelona en el Reyno de Navarra, me inspiró a crear esta entrada, ya que últimamente hemos visto lesiones graves como la de Villa, Afellay y más jugadores profesionales.
Todos los futbolistas, del nivel que sean, hemos sufrido una lesión, incluso varias y se puede decir que es el mayor miedo que tienen los jugadores. Las lesiones te apartan de algo que te encanta, el fútbol, durante mucho o poco tiempo, pero el suficiente para desmoralizarte y desesperarte. Yo no he tenido nunca una lesión "grave", es decir, de esas que te hacen perder la temporada, como son las roturas de ligamentos cruzados, la triada, la rotura de tibia y peroné y muchas otras lesiones desagradables que no quiero ni mencionar.
Los esguinces en el fútbol están a la orden del día, los tobillos y las rodillas sufren mucho, de estas lesiones sí que sé un poco, te estás un tiempo sin jugar ni entrenar y muriéndote de ganas de volver a calzarte las botas, salir al terreno de juego y tocar el balón. Las recuperaciones son molestas y pesadas, ya que al hecho de no tocar bola ni poder competir que ya es duro, se le suman el dolor y el miedo de volver a recaer. Muchos jugadores no juegan igual que antes de la lesión, seguramente por no querer volver a pasar por lo que significa una lesión: dolor, recuperación, ansiedad por volver a jugar...
Así que desde aquí animo a todos los que han pasado o pasan por lesiones y que pierdan el miedo y disfruten cuanto puedan de este deporte, ya sea jugando o dirigiendo a algún equipo, ya que hay muchos entrenadores que son entrenadores por culpa de que una lesión les apartara de los terrenos de juego prematuramente, como el caso, por ejemplo, de Javier Clemente, que a los 19 años una dura entrada en la Nova Creu Alta de Sabadell lo apartó del fútbol.
En esta vida se puede y se debe sacar algo positivo de las situaciones a las que nos enfrentamos, así que en el fútbol también hay que hacerlo.
Un saludo.

