Veamos que opciones había en mi cabeza:
1. Futbolista
2. Entrenador, coordinador, fisioterapeuta...
3. Agente FIFA
La primera opción la decliné, ya que con la edad que tenía no iba a llegar a ningún sitio, además de que no soy ninguna súper estrella, solo uno más del montón, y encima sin padrinos o enchufes, o sea que futbolista profesional imposible.
La segunda opción no es mala idea, siempre me ha gustado enseñar a los niños las cosas básicas del fútbol y las de la vida, porque deporte y educación van cogidos de la mano. He hecho mis pinitos como ayudante en fútbol base, pero por motivos laborales no le puedo dedicar el tiempo que me gustaría, es decir, que entrenador profesional también me queda muy lejos...
Y la tercera opción parece accesible pero a la vez es complicado. Como detallaré en mi siguiente entrada, se necesita dinero y tiempo, dos cosas q hoy por hoy yo no tengo pero que espero conseguir en un no muy lejano momento de mi vida...